“La agricultura la llevo en la sangre”- comenta Rienzi Reyes Jr. hablando sobre su padre un hombre mayor que ya ha resuelto las cosas importantes de la vida, sus hijos son grandes y uno le sigue los pasos. Hace no mucho que disolvió un negocio en sociedad con su hermano, donde tenían producción a mayor escala. Rienzi dice que ya no quiere correr por la vida y no quiere que esta se le arranqué trabajando. Vive en Rengo, Región de O’Higgins donde cuenta con dos invernaderos especializados en la producción de los más variados plantines, además de arrendar un terreno para el cultivo de cebollas cobra. Lleva 20 años cultivando bajo plástico, se inclinó por la producción de plantines porque lo considera rentable, dice que son los clientes quienes lo motivaron a decidirse por este modelo de negocio. Tiene dos estrategias de venta, en la primera el compra las semillas, espera aproximadamente 50 días hasta que la planta esté en estado óptimo para su comercialización y distribución. Algunos de estos plantines serán cultivados en campos de la región, otros serán vendidos en la feria libre al detalle.


(A la izquierda Paula Briones, junto a ella Rienzi Reyes y su esposa Rosita Martínez)

Además de eso cualquier agricultor interesado puede contactar a Rienzi Reyes y entregarle semillas. Cuando estas cumplan con las condiciones óptimas para ser trasplantadas el productor se llevará los plantines. Entre las variedades que actualmente trabaja hay, tomates margarita, tomate colono, lechugas victoriosa, lechuga mate lote, cebolla cobra y morada, sandías, albahaca, brócoli, puerro, melones, frutillas y zapallos varios como italiano, de paine o araucano. Se muestra alegre y orgulloso por haber invertido en la calidad de sus invernaderos, apunta al techo de sus instalaciones y dice “Con esto duermo tranquilo sabiendo que no se me enfriarán las plantas ni con cuatro grados bajo cero”. Rienzi cuenta con sistema de producción de almácigos bajo estructuras con doble techo donde se forma una cámara de aire para evitar la incidencia de heladas. Para la propagación de los plantines usa turba importada desde dinamarca y utiliza siempre semillas certificadas. Tiene una cámara de germinación especialmente aclimatada que usa antes de llevar las bandejas a los invernaderos cuando se asoman los primeros cotiledones.

El riego lo aplica con una ingeniosa solución artesanal al extremo de una manguera los trabajadores de Rienzi conectan un tubo de policloruro de vinilo (PVC) taponeado en el extremo y perforado a lo largo con pequeños agujeros, generando un efecto de lluvia fina con el cual se pasean a lo largo del invernadero. Su mano derecha en es Paula Briones quien lidera las faenas en los invernaderos, dirigiendo al resto de los trabajadores al servicio de Don Rienzi, trabaja con ella desde que tenía la sociedad con su hermano. Al fijarse en el potencial y compromiso que mostraba Paula a la hora de producir y dirigir las labores de otros trabajadores decidió ficharla para su equipo. Muy cerca de ahí arrienda un terreno que utiliza para cultivar cebollas cobra para su venta en almácigo.

Tiene un sistema de riego por goteo y está construyendo una zanja de infiltración que consiste una excavación en el terreno, usado en zonas de baja precipitación para acumular el agua de lluvia, permitiendo una mayor infiltración de ésta en el perfil del suelo y proporcionando humedad a las plantas establecidas en los bordes de ellas, en periodos de lluvias escasas. Rienzi comenta “Mucha gente me dice que no hay que invertir en terrenos arrendados, y se niegan a hacer algo así, pero por no hacer algo que beneficie al arrendador, dejan de hacer algo que los beneficie a ellos mismos. Al final la inversión se recupera”.

Share This