Por: Cecilia Baginsky , Ingeniero Agrónomo. Doctora. Universidad Politécnica de Madrid.

El suelo es el soporte físico para las raíces, de donde las plantas toman el agua y los minerales necesarios para su ciclo de vida. La fertilidad de un suelo es la capacidad que tiene para permitir el crecimiento de las plantas, hay tres clases factores que influyen:

Fertilidad química, que depende de la presencia y proporción de elementos como nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K); considerados macronutrientes y manganeso (Mn), hierro (Fe), magnesio (Mg), calcio (Ca), entre otros micronutrientes.

Fertilidad física, que obedece a la estructura y porosidad. Una buena estructura permite que el aire y el agua circulen bien en el suelo y por tanto que las raíces de las plantas crezcan en buenas condiciones. La estructura es considerada como el principal factor asociado a la fertilidad y productividad de los suelos.

Fertilidad biológica, considera la vida del suelo como un pequeño ecosistema que si está sano mantiene una fertilidad óptima. En tal caso se debe, mantener una buena y equilibrada actividad microbiológica y la presencia de microfauna benéfica (como el caso de las lombrices que mejoran la fertilidad del suelo).

 

Estos factores de la fertilidad no son funciones aisladas e independientes, un buen equilibrio de ellos y su interacción es lo que produce un suelo fértil.

Muchas veces las deficiencias en los suelos derivan de un mal manejo, ejemplos de ellos son el no devolver los nutrientes que utiliza una planta en su formación, empobreciendo el recurso con cada cosecha. Asimismo, un suelo puede estar mal preparado por exceso o falta de humedad, entonces pueden generarse terrones o endurecimientos que muchas veces impiden la emergencia y el establecimiento de las plantas o el crecimiento de las raíces. Cuando el contenido de humedad aumenta en forma excesiva, el suelo se vuelve plástico, adhesivo y muy difícil de disgregar, por lo que regar adecuadamente es importante en este aspecto.

Al respecto, existe una sencilla prueba humedad que cualquiera puede realizar: Extraiga un puñado de suelo desde unos 25 cm de profundidad y aprietelo, si se disgrega fácilmente sin dejar restos en la mano, el suelo se encuentra optimo. Si forma una “pelota” al ser apretado y al presionarlo no se disgrega, está muy húmedo. Si forma terrones durísimos que son muy difíciles de disgregar, se encuentra muy seco.

Por otro lado, para mantener y mejorar la calidad del suelo es necesario reponer la materia orgánica que ha sido mineralizada por efecto de la labranza, de la actividad de los microorganismos descomponedores y por el establecimiento y desarrollo de los cultivos, entre otros. Una de las formas de hacerlo es a través de la aplicación de enmiendas orgánicas.

Enmiendas orgánicas

Una enmienda orgánica es una preparación que aprovecha los procesos de la naturaleza para generar insumos benéficos para los cultivos, mejoran las propiedades físicas, químicas y/o biológicas del suelo. Se pueden utilizar con diferentes fines tales como: Incrementar las concentraciones de nitrógeno, fósforo y potasio, reducir el uso insumos químicos, reducir la presencia de enfermedades, incrementar las poblaciones de los microorganismos, estabilizar el pH, degradar los residuos de plaguicidas, favorecer la tasa de crecimiento de hojas, raíces, la formación de flores, frutos y semillas, favorecer el enraizamiento y la germinación.

Algunos tipos de enmiendas orgánicas pueden ser a base de estiércoles, desechos agrícolas, compost elaborados con múltiples materias primas, Bokashi o vermicompost. A continuación revisaremos algunos tipos.

Abonos verdes

Corresponde a la siembra de especies que no serán cosechadas sino que serán incorporadas al suelo. Por ejemplo, utilizar leguminosas para aportar nitrógeno al suelo a través de bacterias benéficas que se unen a sus raíces.

 

Compostaje

Proceso microbiológico que convierte residuos de materiales orgánicos en diferentes grados de descomposición en un producto estable e higiénico que puede ser usado como mejorador del suelo.

La manera más común de hacer el compost es formar pilas de 1,5 de largo por 1,5 de ancho y 1,5 de alto. Se colocan capas sucesivas de residuos vegetales tanto secos como frescos, estiércol y suelo fértil o compost. Las capas se humedecen a medida que se van agregando,sin saturar de agua. Es recomendable que los trozos vegetales sean pequeños para acelerar la descomposición. Se recomienda voltear regularmente la pila para incorporar oxígeno y agua. La temperatura del preparado aumentará debido al incremento de la actividad microbiana.

Esta alza de temperatura por sobre 45°C mata organismos patógenos y semillas de malezas. La pila de compost debe mantenerse húmeda y aireada para favorecer la descomposición aeróbica, hasta obtener una mezcla homogénea con olor a tierra húmeda.

Cuando no se distinguen las materias primas originales, se puede asumir que el compost está terminado. Esto ocurre aproximadamente después de 2 meses en verano o 4 en invierno.

Humus de lombriz o Vermicompost

El Humus de lombriz se obtiene a través de la transformación de los desechos orgánicos, en compuestos estables, por lo que es considerado una forma de compostaje.

La lombriz roja californiana (Eisenia foetida) es la mejor especie para realizar esta labor. Para mantener en condiciones óptimas las lombrices y conseguir un buen vermicompost se requiere proteger a las lombrices de la luz, mantener un ambiente húmedo y fresco. El humus estará listo para ser cosechado entre los 3 y 4 meses.

El vermicompost se puede utilizar en todos los cultivos, depositandose sobre los camellones , surcos de siembra o almacigueras. Mezclándolo con arena, tierra u otras enmiendas orgánicas.

Bokashi

Esta enmienda orgánica de origen japonés, se hace a partir de la fermentación de materiales secos convenientemente mezclados acelerando su degradación en tiempos cortos.

El bokashi ya terminado aporta muchos nutrientes necesarios para estimular el crecimiento y desarrollo de los cultivos. Igual que el compost, tiene un efecto progresivo y acumulativo, poco a poco va mejorando la fertilidad y la vida del suelo, otorga mayor retención de humedad y plantas más sanas con mayor producción. A continuación los pasos a seguir para preparar esta enmienda orgánica.

 

 

 

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