El cambio climático es una realidad urgente, afecta de manera tangible a la producción de alimentos y es una responsabilidad de la sociedad, los productores y las instituciones establecer estrategias para mitigarlo, para enfrentarlo y adaptarse.

El inusual evento climático del pasado lunes produjo varios efectos negativos en el valle central hortícola. Zonas como Champa o Chada se vieron especialmente afectados.

Los efectos concretos de las lluvias y granizadas son la caída de flores la rajadura del follaje. Al caer las flores se perdieron los primores, es decir los primeros frutos, aquellos que por inaugurar la temporada tienen mejor precio, abriéndole esta oportunidad a las exportaciones peruanas. La producción local entrará a competir más tarde y posiblemente se vea afectada la calidad, ya que las plantas deben sobreponerse al daño foliar, y a la posible aparición de hongos, beneficiados por la humedad y las altas temperaturas.

Esto producirá que los agricultores tengan que invertir inesperadamente en fungicidas, la mano de obra que lo aplique o enfrentar las perdidas.

Aunque es posible que los rendimientos se mantengan, y se mantengan los precios, se pierden oportunidades esenciales para el negocio de los productores.

Si el rendimiento baja como consecuencia de podría compensarse con una subida precios.

Estos eventos son inevitables y poco predecibles, sin embargo con la llegada del cambio climático tenemos que hacernos la idea que los desequilibrios climáticos serán recurrentes e influyentes en la agricultura.

Por eso recomendamos, tener un plan de respaldo en el esquema de negocio, diversificar la producción y evitar el monocultivo, contratar seguros frente a eventualidades y llevar un registro ordenado para plantear nuevas estrategias con datos concretos.

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