Los conflictos personales deterioran la capacidad de las organizaciones, pero en esta cooperativa las diferencias se tratan con respeto y se cautela el cuidado del proyecto.

La comuna de San Pedro colinda con las regiones de Valparaíso y O’Higgins, sin embargo es parte de la Provincia de Melipilla y por tanto de la Región Metropolitana. 

Con una tradición agrícola que se remonta a la época colonial, en el siglo XIX tenía el mérito de ser la principal productora de trigo del país y gracias a esto logró exportar a California durante la fiebre del oro. Hace poco más de 35 años sus habitantes descubrieron que tenían tierras privilegiadas para la producción de frutillas, las que se daban en abundancia y calidad. Actualmente las frutillas de San Pedro están adquiriendo fama y los habitantes piensan en la posibilidad y los beneficios de conseguir un sello de origen.  

Nacida y criada en la zona Gertrudis Mesa es hija de frutillero, esposa de frutillero y parte de la Cooperativa las Pataguas. Recuerda que a los 6 o 7 años cortaba frutillas en el campo de su papá junto a su hermana Virginia, luego el Padre les enseñó a embalar,  ellas realizaban el trabajo encantadas porque recibían un pago. 

Con el tiempo las plantaciones de frutillas crecían y las niñas se dedicaron a trabajar y descubrir el rubro. Gertrudis prefiere embalar, no le gusta cortar, sin embargo si es necesario no tendría problemas con realizar esa tarea.  Conoce muy bien las frutillas, aunque come poco de tantas que ve. Sabe que las grandes no son las más dulces. Su variedad favorita es la Albión larguita y grande, poco trabajada, porque tiene menor rendimiento que las variedades Monterrey y San Andreas que son las que la mayoría cultiva. 

Su marido, Juan Ignacio Nuñez, se preocupa de la producción. Teniendo que enfrentar la escasez hídrica, con un déficit de agua cada año peor. La intensificación del cambio climático y la reducción de las lluvias afecta profundamente a los acuíferos, los pozos se realizan cada día con mayor profundidad llegando algunos hasta los 100 metros para poder funcionar, otros simplemente se estrellan con rocas donde antes fluía agua. Gertrudis recuerda las lluvias de antaño que podían durar más de una semana y permitían el riego tendido, actualmente solo llueve algunas horas y el riego tiene que ser tecnificado para que alcance.  Opina que mucha responsabilidad tienen los mismos agricultores que sobreexplotan el recurso, cultivando en más superficie que el agua de la que disponen.  

Otras dificultades a las que se enfrentan los frutilleros son plagas y enfermedades que pueden atacar a la planta como la el oidio o la botritis.  El año recién pasado fue muy duro, por momentos hasta pensaban que podrían perder la inversión, las plantas estuvieron muy enfermas. La señora Gertrudis comenta que fue el más asqueroso de los cultivos de frutilla que había visto en su vida, incluso le dio vergüenza sacar fotos, se consolaba con que el problema no era solo de ellos, sino que fue generalizado en la zona. Por fortuna en enero las plantas recobraron vigor y dieron buenos frutos, pero se perdieron importantes oportunidades de venta. 

En los veranos no hay nadie en las casas de San Pedro, están todos trabajando. Gertrudis, sale de su casa a las 8 am a realizar diferentes gestiones, como movilizar temporeros o embalar. Sin embargo una nueva rutina empieza a partir de las 7 pm.  Cuando abre el acopio de la Cooperativa las Pataguas. 

Ahí es donde Gertrudis, recibe, adopta, administra y realiza la gestión del acopio. Registra todo en un cuaderno universitario al que le dibujó tablas y dió un complejo ordenamiento para poder llevar el registro detallado de todos los movimientos en el acopio, la cantidad de cajas que entran, quién las trajo, el cobro, el total de frutillas que salieron del acopio, etc. 

Por ejemplo la temporada 2018 se inauguró el lunes 22 de octubre con 428 cajas, está el detalle de quién y cuánto llevaron.  El registro de cada semana es entregado con los pagos correspondientes. El acopio empieza a funcionar junto con la cosecha y al mismo tiempo se abren las fábricas que utilizarán las frutillas para jugos, congelados y principalmente despezonado. Por cada caja vendida la cooperativa recibirá 100 pesos, el monto generado sirve para tener un fondo de respaldo para inversiones o emergencias y pagar el trabajo realizado en el acopio.

Las bandejas almacenadas pueden pesar entre los 5 y 7 kilos dependiendo del calibre y la variedad de la fruta, de todas formas productores y compradores se confían en la memoria de su cuerpo para calcular el peso de las cajas. 

Si Gertrudis no está su marido Juan Ignacio, presidente de la cooperativa toma el registro en un borrador que ella misma pasará posteriormente al cuaderno con su puño y letra. una noche perdió el cuaderno, luego de varias horas de búsqueda lo encontró fuera del acopio donde había caído. 

Todos los días envía fotos del cuaderno, para no perder la información y mantener transparencia en el proceso. Esto hace que la Señora Gertrudis cuente con plena confianza por parte de sus compañeros de cooperativa y por parte de los clientes. Por el momento no le resulta cómodo usar el computador, aunque se capacitará prontamente en el uso de excel gracias un taller gestionado por la municipalidad, que se realizará junto 6 personas en el acopio. De todas formas su innovador sistema de registro análogo con respaldo digital es un factor clave para el funcionamiento de la cooperativa.

Los conflictos personales deterioran la capacidad de las organizaciones, pero en esta cooperativa las diferencias se tratan con respeto y se cautela el cuidado del proyecto. Si bien la cooperativa fue constituida legalmente hace un año, lleva funcionando en la práctica más de 8.  En este período el número de personas dispuestas a trabajar mancomunadamente se redujo de 25 a los 11 que actualmente la componen, llegando a un grupo consolidado.  Al ver que la experiencia resulta exitosa, muchos han pedido volver a incorporarse. Entonces se pide que se paguen las cuotas e inversiones en los que han incurrido los socios activos. 

La cooperativa genera una serie de ventajas a la hora de enfrentar las dificultades del rubro, el poder comprar insumos por mayores volúmenes les abarata costos, también costos de servicios reducen, por ejemplo al tener un contador para la cooperativa y no uno por cada productor.  Se cuentan con fondos para invertir o declarar como contraparte en postulaciones a proyectos, se cuenta con recursos al momento de enfrentar emergencias o cooperar en las actividades de la Junta de vecinos. El estar asociado es una importante herramienta de negociación, hace mucho que dejaron de vender para Lo Valledor y otros intermediarios de Santiago que buscan sacar el mayor provecho en el menor tiempo posible, llegando a vender hasta al doble de lo que compraron. Gertrudis nos cuenta que los compradores que vienen del sur pagan mejor que los capitalinos y no van con la intención de aprovecharse.

En este sentido si bien llevan algunos años vendiendo a contactos confiables, leales de palabra que no se atrasan y pagan lo justo, la intención del acopio es saltarse los intermediarios, por buenos que estos sean.  Sin embargo para eso es necesario que alguien se dedique a buscar estas oportunidades, ese es el siguiente desafío que tienen como cooperativa.  

Postular a fondos es una clara ventaja de la asociatividad. El acopio comenzó con una ramada y 5 vecinos postulando al proyecto de hacer un galpon. Luego las parejas de los 5 vecinos postularon al FOSIS para hacer cierre del perímetro del Galpón, en este proyecto Gertrudis fue representante legal. Y así fueron escalando y consiguiendo diferentes beneficios, no siempre logrando el objetivo de la postulación y otras con resultados desfavorables, como cuando ella pidió hacer un tranque y le instalaron paneles fotovoltaicos que no funcionan y hasta le generan gastos. 

La señora Gertrudis es indispensable para el funcionamiento de la Cooperativa las Pataguas, su cuaderno y el genial sistema de registro que ella desarrolló, es una muestra de talento y ejemplo. Ella nos pidió que nombráramos a todos los socios y como no queremos que nos anote en alguna lista negra de su cuaderno cumplimos con nuestra palabra. Los miembros de la Cooperativa las Pataguas son: Juan Ignacio Nuñez, Segundo Mauricio Alvarez, Ramon Martín Velasquez, Humberto Muñoz, Mario Nuñez, Horacio Vera Palominos, Esteban Alvarez, Felipe Vera, Cristian Cosmelli.

Por Denis Rodríguez.